El papel del fisioterapeuta en el dolor crónico: más que ejercicios
Tratar el dolor crónico requiere abandonar el modelo puramente biomecánico. Mirada al modelo biopsicosocial aplicado a la consulta.
Si llevás más de 5 años en consulta sabés que el dolor crónico no se trata como una lumbalgia aguda. Y sin embargo, la mayoría de los programas universitarios todavía no preparan adecuadamente para este abordaje.
El cambio de paradigma
Durante décadas tratamos el dolor desde un modelo puramente biomecánico: si duele, hay algo "roto" que reparar. La evidencia de los últimos 20 años nos enseña que el dolor crónico es una experiencia compleja donde lo biológico, lo psicológico y lo social interactúan.
Las 4 herramientas del fisio moderno
- Educación en neurociencia del dolor: explicar al paciente cómo funciona el dolor reduce su intensidad. Suena increíble pero está documentado.
- Exposición gradual al movimiento: la kinesiofobia es uno de los principales mantenedores del dolor crónico.
- Ejercicio terapéutico individualizado: no para "fortalecer", sí para recuperar confianza en el cuerpo.
- Derivación oportuna: psicología, medicina del dolor, terapia ocupacional cuando hace falta.
Lo que NO ayuda
- Tratamientos pasivos prolongados (electroterapia, ultrasonido) sin componente activo
- Imágenes anatómicas que refuerzan la idea de "estoy roto"
- Lenguaje catastrofista ("tenés desgaste", "tu columna es un desastre")
El paciente con dolor crónico necesita un terapeuta que escuche, eduque y acompañe. La técnica viene después.
El cambio empieza por nosotros: en cómo hablamos, cómo evaluamos y cómo medimos el éxito. No siempre es "que deje de doler". A veces es "que vuelva a hacer su vida".